A mi lugar de trabajo llegan ingentes cantidades de libros, cedidos por editoriales en busca de reseña positiva. De vez en cuando se hace limpieza y quedan a disposición de los monos voladores que se buscan las lentejas en la redacción y se abalanzan sobre ellos cual furioso enjambre lector.

Por supuesto, el 99,9% son basura, porque los buenos se los quedan los afortunados que reciben la nota de prensa en primer lugar, pero de vez en cuando entre los libros de autoayuda y las antólogías de poesía novel aparece algo interesante, como una mini-edición de El Matrimonio del cielo y el infierno  de William Blake o este Manifiesto Contrasexual de Beatriz Preciado, en edición aumentada y corregida por su autora.

Un ensayo que trata mayormente sobre el dildo como antecedente del rabo (y no a la inversa), inteligente y divertido, que me está sorprendiendo muy gratamente, aunque tengo que reconocer que las referencias a Derrida y Foucalt se me quedan un poco (bastante) grandes y me gustan mucho mas las partes con dibujos y los apuntes a trabajos que no conocía de Annie Sprinkle, Ron Athey y Pierre Molinier, todos ellos muy queridos en esta casa.

Pues eso, el muerto al hoyo y el dildo al bollo, que eso somos todos, culos currantes y bollos potenciales. Haganse con el, que merece la pena. Está editado por Anagrama, y por supuesto, la portada es horrorosa y no le hace justicia en absoluto.