Hoy estoy de muy mal humor.

En parte es porque en primavera el centro de Madrid se convierte en una especie de parque temático de si mismo, lleno de turistas subnormales que le quitan toda la gracia a darse un paseo. Como vuelva a oír a alguien rajar en el metro, dando por hecho que en España nadie puede entender sus barbaridades angloparlantes se va a enterar de lo que es una buena bronca (Baltimore style, of course). El turismo lo convierte todo en una basura clónica, aborregada y encima cara: la misma música de mierda que en Ibiza , Hong Kong o algún resort horrible de Cuba o la Riviera maya, los mismos cócteles azucarados con sombrilla, los mismos relaciones publicas babosos y las mismas chorradas de plástico. Ayer vi a una anglopayasa cantando desaforada con un músico callejero, se marchó y no le dio ni un duro al hombre, que vergüenza de gente por Crom.

Pero buena parte de la culpa la tiene 2666, la última novela del gran Roberto Bolaño. La he empezado ayer y engancha una barbaridad, no podía dormir y me he ventilado casi 180 páginas, y no se si esto es causa-efecto y es el libro el que me ha quitado el sueño, porque si es así lo llevo claro, a este ritmo me quedan 11,5 días sin pegar ojo y voy a acabar como una berza.

El libro en si es impresionante, ya os digo, lo que me ha puesto de una mala hostia tremenda es la portada. Es tan fea que no pude evitar mirar los créditos a ver quien era el responsable de este desaguisado.Y mira lo que me encuentro:

Ilustración: Photonica

Flipo. ¿Cómo es posible que un libro, que según sus editores es ” una nueva y revolucionaria modalidad de novela total” no se merezca ni siquiera una ilustración hecha ex-profeso? ¿De que sirve currárselo, buscar información sobre los autores, bibliografía, un enfoque interesante… si luego  la editorial prefiere usar UNA MIERDA DE FOTO DE STOCK? Y encima retocada y mas obvia imposible, es que no hay derecho, hombre.

Señores de Anagrama, de Julio Vivas y de StudioA, aún a riesgo de que no me contratéis en la puta vida: os habéis lucido, chavales. Bravo no, bravísimo.

Como lectora, me parece un insulto, como ilustradora totalmente deprimente. Luego encima se quejan de que las ventas bajan ¿y que queréis, angelicos mios? si ni siquiera sabéis vender en condiciones una puta obra maestra no quiero ni pensar como andarán la cosas con autores nóveles o poesía. Luego la culpa la tiene “el internet” como no.