Tengo la impresión de que, hasta ahora, toda mi vida laboral ha sido como una de esas fiestas a las que llegas un pelín demasiado tarde. Vas dispuesto a encontrarte  con amenas conversaciones, canapés calientes y una amplia variedad de venenos etílicos; pero lo único que hay es un montón de ganchitos flotando en cerveza, gente borracha que te pide tabaco y con suerte, sidra achampanada de la cesta de navidad.  Eso si, todo el mundo te cuenta que se lo ha pasado de muerte y que las fiestas de ahora ya no son como las de los buenos tiempos, y uno no puede dejar de pensar que estaba mucho mejor en casa, en pijama y quemando la DS.

Vamos, exactamente lo contrario a lo que veis en la foto (vía El Metal pa´quien lo trabaja)