Ah, los Salones del Cómic: polideportivos llenos de gente disfrazada, olor a sobaco, chorradas de plástico a precios desorbitados, colas enormes… Es la clase de eventos agotadores a los que juras no volver jamás, año, tras año, tras año, tras año…

Gabrielle Bell nos ofrece desde su blog una crónica ilustrada de la madre de todos los salones: la ComiCon de San Diego (vía Drawn!)