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En la foto, la Sra. Milton sopesando (y deshechando) la idea de zamparse uno de estos fugus. Eran demasiado monos para comerselos

Sitios molones en Tokyo:
1. Tacoche: mucho mas de lo que imaginábamos en esta librería enana, incrustada en una galería comercial de Nakano (que no tenía desperdicio por otra parte, cuatro plantas, cada una con una tienda Mandarake dedicada a un subgénero del manga, con originales de Hideshi Hino a la venta, entre otras delicatessen). Muchísimos libros de ilustración y cómic muy del rollo Milton, fanzines, camisetas pintadas a mano, parches médicos de cuero para los ojos… Se puede encargar online!

2 .The Crane: un rara avis, incluso en Tokyo. Por fuera parece una cervecería normal, pero dentro puedes tomarte un escoces embotellado el año de tu nacimiento (o una cerveza), servido por un señor con pajarita y gafas de diseño mientras escuchas una cantata de Bach. Estábamos tan a gusto allí metidos que nos cerró el ryokan. Un diez.

3 .Volks: el Valhalla del diseñador y coleccionista de muñecas, con sede en el muy friqui barrio de Akihabara. Si quereis unas medias de rejilla o un traje de lumi del espacio para vuestra Barbie (o un cutter de precisión) éste es el lugar. Aquí compramos los materiales plásticos para Ronchi que acabaron requisados por el Fascismo de Chocolate, pero eso ya os lo cuento otro día.

4. Pop Life: en Akihabara también podeis visitar este gigantesco sex shop de nada menos que seis plantas. Dentro, de todo, desde disfraces y uniformes de prácticamente cualquier cosa hasta varillas para la uretra (grima) pañales para adultos (mucha grima) y chochetes de silicona anatómicamente perfectos. Lo mas divertido fue ver cómo los clientes se las arreglaban para esquivarme por toda la tienda.

5. 2 Sweet Ass: bonito local shibuyero decorado como una cueva, con paredes de piedra y arena en el suelo. Se nos ocurrió entrar a hacer tiempo antes de la pinchada de Ken Ishii en Womb y casi nos quedamos a vivir. El camarero era simpatiquísimo, y estaba muy interesado en ver lo que opinabamos de Japón, saber cosillas de cultura española y desmontarnos de paso un par de tópicos. Se descojonaba cuando le dijimos lo popular que era Shin Chan en España y las cantidades insanas de anime que se tragan los niños españoles. Una de las cosas más curiosas de los japoneses es que no saben (o no aparentan saber) lo enormemente influyente que es su cultura fuera de Japón. Benditos sean.

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