La Puerca quiere privatizar el Canal de Isabel II.

Hay quien piensa que  Little Peggy es una persona, mala, pero persona al fin y al cabo. En Milton Island sabemos de buena tinta que en realidad es un androide por el que no pasan los años, y lo del helicóptero fueron interferencias entre los instrumentos de navegación del vehículo y los suyos propios.

Éste espantoso documental-ficción sobre grafiti de 1987 (Mi firma en las paredes de Pascual Cervera, a medio camino entre el Pico y Fernando Colomo, que podeis ver entero aquí, si teneis valor) nos demuestra que Espe vivió los ochenta, que físicamente no ha cambiado absolutamente nada desde entonces, que su soberbia jamás tuvo límite alguno y que los robots no distinguen los colores (o eso, o que su asesor de imagen le odiaba todavía más que el resto de la población). Lo mejor es la cara de asco que pone cuando el grafitero le habla de capas de imprimación. Nadie sabe en qué cuneta descansa el chaval

¡Dentro vidrios!